Reflexión. Sábado 22 de julio

Les comparto las reflexiones para la oración de la mañana y la adoración al Santísimo de la noche, para que puedan unirse y rezar con nosotros.

Pedí a distintos Misioneros (alumnos, ex alumnos, adultos) que prepararan estos momentos de oración, y cada día rezamos por quien dedicó su tiempo y cariño para ayudarnos a rezar mejor!

Sábado. Ceci Palmieri (exalumna)

+ Señal de la Cruz

En esta mañana del sábado, comenzamos el día junto a Jesús. A Él, que está presente y vivo en ese Sagrario, venimos a traerle nuestro corazón.

Venimos a dejar en sus manos este día, el cansancio, las alegrías, las personas que hemos conocido y sus vidas. Le pedimos a Jesús que en cada casa que visitemos y en cada tarea que no toque seamos verdaderos seguidores de EL, que en cada casa y casa tarea demos amor, que no nos falte esa alegría que nos contagia nuestra amistad con Jesús.

Dios nos habla, y vamos a escuchar el evangelio del día. Dios tiene algo para decirte. Te invito a que lo escuches con atención y te preguntes: ¿qué personaje seria yo?

Juan 20,1-2.11-18.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto".
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo".
Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!".
Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'".
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras.

¿Qué personaje serias vos? Jesús, ¿qué me querés decir a mí?

Muchas veces perdemos la mirada, miramos hacia otras cosas como la rutina, el éxito, las apariencias, nos gana la fiaca o las modas... y perdemos de vista a esa persona que es el sostén de nuestra vida.
Cuántas veces nos hemos perdido, y hasta lloramos con desesperanza como Maria Magdalena. Cuantas veces no ver a Jesús nos hace llorar desde el corazón.
Pero Jesús no se aparta, somos nosotros que no logramos verlo, hay que hacer silencio para escucharlo, hay que mirar las cosas importantes para encontrarlo.
"¿Mujer, por qué lloras?" Nos dice Jesús. Levantemos la mirada. Miremos a Jesús que está en el sagrario, y de corazón a corazón respondámosle. Por qué lloras, porque no me ves.
En seguida Jesús manda a evangelizar a Maria magdalena, como a vos y a mí que Jesús los invita a hacer eco de su buena noticia, a ser sembradores de alegría, sembrados de humildad y amor.

¿Hoy a dónde te invita Jesús?
Te pedimos Maria, que fuiste de las primeras misioneras a que en este día podamos ser sembradores de Cristo en Bunge, Charlone y entre el grupo misioneros.
Maria, madre mía, te ofrecemos en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua y mis palabras y mi corazón.

+ Dios te salve...

+ Gloria...

+ Ángel de la Guarda...